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Coopetition es uno de esos términos que, incluso a los reticentes a utilizar anglicismos, nos cuesta traducir, básicamente porque el término español (coopetencia o coopetición) suena más raro que el inglés, que todos entendemos.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y los sistemas de información, cuya penetración en la vida diaria personal y profesional en los últimos 20 años, y en particular en los últimos 10, ha alcanzado cuotas que pocos pudieron imaginar, facilita el desarrollo de proyectos colaborativos en los que diferentes actores de un mismo sector cooperan para alcanzar un objetivo sin que su competencia en el mercado sea obstáculo para ello.

¿Qué características debe tener un proyecto para que pueda animar a competidores de un sector a acometerlo juntos? Las situaciones son múltiples y diversas, pero hay campos donde es común encontrar oportunidades. Uno de ellos es la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i), donde la colaboración permite hacer avanzar sectores y reducir los costes asociados a la evolución de un producto.

Otro marco habitual de colaboración es la gestión del riesgo, por ejemplo, en la cadena de suministro. Lejos quedan los días en que algunos profesionales de compras o contratación querían proteger a toda costa los nombres de sus proveedores, por considerar su base de datos una ventaja competitiva. Hace años ya que internet extendió tanto el acceso y uso de la información, que hoy en día es el proveedor el que llega a todo aquel potencial cliente que desea, con lo que la ventaja competitiva estará en su fidelización, pero no es posible ocultar su existencia. Por ello, muchas compañías han desarrollado proyectos colaborativos en la gestión del riesgo en la contratación, desde la homologación de proveedores hasta el control de la documentación de contratistas, entendiendo que el aunar esfuerzos en dichos campos genera beneficios que son más difíciles de obtener en solitario, y que, en muchos sectores, diferencia a los actores más profesionales de los menos actualizados, convirtiéndose eso sí, en una ventaja competitiva para el grupo de coopetidores.

Un ejemplo similar es la colaboración en proyectos de inteligencia de mercado (bigdata), en sectores donde la concentración es aún reducida, y permite el que competidores colaboren en el análisis de sus prácticas entendiendo que dicha cooperación les llevará a una mejora en sus modelos de gestión, de servicio y comerciales, mejora que se convertirá en ventaja frente al resto del sector que no participa en el proyecto colaborativo.

Un ejemplo de este tipo de proyecto es Aestebenchmark , proyecto impulsado por la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE), y desarrollado hace ya 5 años por Construred, que permite a los miembros de la asociación comparar, mensualmente y de manera anónima, 50 indicadores de gestión de más de 300 residencias geriátricas. Un sistema de benchmarking (otro término de difícil traducción) en el que compañías líderes del sector colaboraron en la unificación de criterios para el análisis de su día a día, y les permite estudiar sus centros desde múltiples puntos de vista, sin saber con qué competidor o competidores concretos se están comparando, pero pudiendo analizar cómo son sus resultados respecto a las medias nacionales o provinciales, en el periodo temporal que elijan, y con la diversidad de enfoques de comparación estadística que ofrece hoy en día la tecnología. El proyecto ha procesado cerca de un millón de indicadores desde su implantación, sin la menor suspicacia en cuanto al aporte de información que pudiera considerarse sensible, en un entorno compartido entre los principales competidores del sector de la atención a la dependencia en España.

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